Oeste de Madeira

El oeste de Funchal es donde más brilla el sol de Madeira, con días largos llenos de luz, puestas de sol alucinantes, millones de los miniplátanos dulces de la isla y las uvas de malvasía madurando al calor. Por la lenta carretera que va al oeste, variada y paisajística, hay mucho que ver y hacer, desde las tradiciones pesqueras de Câmara de Lobos hasta el arte vanguardista de Calheta.

Lo mejor en un día

Igual que en otras partes de la isla, se necesita un coche para verlo todo en un día largo. Por la carretera lenta que sale de la zona hotelera de Funchal, hay que seguir hacia Câmara de Lobos para quizá ver a los últimos pescadores llegar con sus capturas. Desde ahí, por Via Rápida (carretera de la costa sur), se llega al delicioso Ribeira Brava, donde visitar el Museu Etnográfico da Madeira y almorzar frente al mar en el Borda D’Agua.

De vuelta en el camino, la siguiente parada es Calheta y su espectacular galería de arte contemporáneo, la Casa das Mudas. Luego, se aconseja bajar a la playa artificial a bañarse en el Atlántico y tomar un café.

Uno de los mejores sitios para ver la alucinante puesta de sol del Atlántico es el punto más al oeste de Madeira, Ponta do Pargo. Hay que dejar el coche en el pueblo y recorrer el sendero hasta el faro, donde el sol y el océano recompensan derrochando color.

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