Luxemburgo adorable

Luxemburgo adorable

El pequeño Luxemburgo constituye un destino muy completo. Los precios del alojamiento en la capital caen los fines de semana. Es mejor ir entre semana a los pueblos con castillos porque hay menos ciclistas en la carretera.

Conviene llegar a la ciudad de Luxemburgo el viernes por la tarde para aprovechar su vida nocturna y el aparcamiento en la calle, gratuito los fines de semana. El sábado se compra una Luxembourg Card para dos días si se prevé visitar los museos principales, o se pasea por las murallas y gargantas. El lunes se va a Echternach, pasando por Larochette o por la región vinícola del Mosela. Se camina por las gargantas de Müllerthal y se va a Diekirch para visitar el museo sobre la batalla de las Ardenas. En autobús resulta complicado, pero merece la pena acercarse a Bourscheid para admirar las ruinas del castillo del Gran Ducado. El encantador pueblecito de Vianden está presidido por una fortaleza restaurada. Se toma el autobús a la preciosa Clervaux y se continúa en tren hasta Coo o Lieja, en Bélgica, o se regresa a la ciudad de Luxemburgo.

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