Cuarto día

Se aconseja empezar con un circuito por el gran palacio barroco que es el Schloss Schönbrunn y pasear por sus jardines franceses, desviándose en la Gloriette, que ofrece vistas imponentes del palacio y debajo, del horizonte urbano.

A continuación, en el Naschmarkt se puede comprar comida para un pícnic o comer en uno de sus restaurantes, y luego visitar otra joya barroca, la Karlskirche, donde se puede subir en ascensor hasta la cúpula para ver de cerca un fresco impresionante de Johann Michael Rottmayr. Si se quiere, se puede descansar en uno de los numerosos cafés con terraza que dan al mercado, para luego dirigirse al pabellón de la Secession, donde ver obras esenciales del secesionismo vienés, especialmente los 34 m del Friso de Beethoven que pintó Gustav Klimt.

El neobeisl Silberwirt es ideal para probar alimentos locales preparados de forma innovadora. Margareten y Mariahilf flanquean el río Wien, y ofrecen opciones para salir de noche. Bébase Sekt (espumoso) en Sekt Comptoir, disfrútese de una pinta en Café Rüdigerhof, y para bailar nada como Club U.

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