Cómo viajar con un millón de elefantes

Luang Prabang, Laos
Eligenuestraaventura

Laos, el último destino para aventureros

En la antigüedad, Laos era conocida como la “tierra del millón de elefantes". En la actualidad, Laos se ha convertido en uno de los destinos más auténticos de Asia, un país tranquilo y alternativo cada vez más apreciado por los viajeros que buscan naturaleza en estado puro y autenticidad cultural. En Laos todavía es posible encontrar sonrisas genuinas y sincera curiosidad por los visitantes, además de unas tradiciones que ya han desaparecido en otros países vecinos. 

Luang Prabang

Esta ciudad atemporal llena de templos, situada entre los ríos Mekongy Khan, es lo que todos esperan encontrar en el sureste asiático: monjes ataviados con túnicas de color azafrán, magníficas vistas del río, una apasionante historia y también cocina francesa de primera categoría y los alojamientos más selectos de esta parte del mundo. Se puede pasear en bicicleta, recibir una clase de cocina, montar en elefante o relajarse con un masaje en uno de los muchos (y económicos) balnearios. 

Si Phan Don

Las leyendas no se forjan por azar. Este grupo de islas tropicales a orillas del Mekong es uno de los paraísos que lleva años atrayendo a viajeros de todo el mundo. Es perfecta para tumbarse en una hamaca pero también se pueden hacer otras cosas, como recorrer los campos de arroz en bicicleta, desplazarse por el río sobre un neumático, remar en kayak, pescar con los lugareños y culminar el día con un crucero viendo la puesta de sol y avistando los delfines de Irrawaddy. 

Gibbon Experience

La Reserva Natural de Bokeo (hábitat del gibón de cresta negra y el tigre asiático) es una de las joyas del país. En Gibbon Experience el viajero puede volar en tirolina entre las copas de los árboles, a cientos de metros del suelo, con la tranquilidad de que el dinero recaudado se dedica a la protección de este primate amenazado y los guías son antiguos cazadores reconvertidos en guardabosques. Se duerme en una casa en los árboles, a una altura vertiginosa, escuchando la sinfonía de la naturaleza. Flora, fauna y adrenalina en estado puro. 

Vang Vieng

Vang Vieng es una perla fluvial escondida entre altos acantilados cársticos junto al Nam Song. Es un rincón perfecto para el turismo familiar, con actividades organizadas como paseos en globo, excursionismo, espeleología o escalada; sin olvidar el atractivo principal, el tubing (recorrer el río sobre un neumático). A medida que han ido cerrando las casas de huéspedes baratas y los puestos de comida rápida, han aparecido hoteles-boutique y deliciosos restaurantes. 

Viajes por el río

El río es la esencia del país y navegar por el Mekong, la mejor forma descubrir Laos. La ruta más popular conecta Luang Prabang con Huay Xai (el acceso al Triángulo de Oro), pasando por Pak Beng. Hay opciones para todos los presupuestos, desde barcas locales a cruceros de lujo. Se puede navegar hasta la apacible Si Phan Don, en el extremo sur. Además del Mekong, muchos afluentes importantes (por ejemplo, el Nam Ou y el Nam Tha) conectan lugares tan diversos como Nong Khiaw o Hat Sa (para ir a Phongsali). 

Senderismo y comunidad

Laos cuenta con muchos senderos y caminos que pueden realizarse a pie, y en muchos es posible pernoctar en casas tradicionales. Se pueden hacer excursiones por todo el país, pero la zona más popular es el norte. Se dice que las rutas por Phongsali son las más auténticas de Laos. Estas rutas permiten alojarse con los vistosos akha. Luang Namtha es la base más accesible para realizar ecotravesías por la Zona Nacional Protegida de Nam Ha, una de las mejores de la región del Mekong para realizar excursiones. 

Cuevas de Vieng Xai

Zona de espectacular belleza natural, ideal para empaparse de historia, Vieng Xai fue el hogar del líder comunista Pathet Lao durante la campaña de bombardeos estadounidenses de 1964-1973. Estas cuevas naturales son preciosas y su visita resulta muy interesante gracias a las grabaciones de las audioguías con banda sonora de Jimi Hendrix. Un lugar que nos lleva a conocer de cerca la vida del llamado Príncipe Rojo. 

Meseta de Bolaven

El aire es algo más fresco, las cataratas más altas y el café más fuerte en esta meseta cubierta de bosques que se alza sobre las llanuras aluviales del Mekong. Las carreteras solitarias que se adentran en las remotas provincias del sur son perfectas para los viajeros con ganas de recorrer lo más auténtico del país. También se puede descansar unos días entre las cataratas de Tat Lo, un refugio de mochileros en la escarpadura del altiplano. Los que buscan aventura, pueden practicar el senderismo entre pueblos remotos o adentrarse en la jungla en la Zona Nacional Protegida de Dong Hua Sao.

Tham Kong Lo

La escena es de película: bajo una enorme montaña de piedra caliza, un barquero rema en una embarcación desvencijada y entra en una cueva fluvial hacia el corazón de las tinieblas. Se trata de una cueva en la remota provincia de Khammuan, cuyo techo, lleno de estalactitas, es alto como el de una catedral. Recorrer los 7,5 km de este extraordinario inframundo es una experiencia imponente.

Vientián

Es posible que esta bella ciudad bañada por el Mekong sea la capital más lánguida del sureste asiático: calles agrietadas bordeadas de tamarindos, estrechas callejuelas, villas francesas, antiguas casas chinas y wats relucientes. En la ciudad conviven vendedores callejeros, monjes, gastronomía francesa y hoteles-boutique. Los viajeros escogen entre visitar balnearios, practicar yoga o dar paseos en bicicleta, descubriendo el encanto de la antigua capital colonial.

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