Información y Consejos de Salud para ir a Filipinas

Salud en Filipinas

Los problemas de salud y la calidad de los servicios médicos varían enormemente dependiendo de dónde y cómo se viaje por Filipinas. Casi todas las ciudades principales están muy desarrolladas. Manila y Cebú son destinos de turismo médico, donde acuden los extranjeros en busca de tratamiento sanitario competente y económico. Ahora bien, en las zonas rurales es otra historia: conlleva una serie de riesgos.

Los consejos siguientes pretenden servir únicamente como indicaciones generales, y en ningún caso sustituyen el criterio de un médico especializado en medicina para viajeros.

Antes de partir a Filipinas

Seguro de viaje para viajar a Filipinas

  • Aunque el viajero esté sano y en buena forma, no debería viajar sin seguro médico.
  • Hay que declarar todas las condiciones médicas: si se presenta una reclamación, la empresa de seguros acabará comprobando si el problema ya existía antes y no ofrecerá cobertura si se demuestra que es así y el viajero no lo había declarado.
  • Puede que se necesite cobertura adicional para practicar deportes de aventura, como escalada o submarinismo.
  • En Manila y Cebú, hay unos cuantos hospitales excelentes en los que se puede obtener atención médica asequible si el seguro no cubriera los costes médicos o los medicamentos.
  • Hay que guardar todos los recibos de gastos médicos para cobrarlos más tarde.

Vacunas para viajar a Filipinas

Los centros especializados en medicina tropical son la mejor fuente de información sobre vacunas, y ofrecen recomendaciones personalizadas. El especialista tiene en cuenta factores como historial de vacunación, duración del viaje, actividades que se van a realizar o dolencias actuales.

Botiquín para Filipinas

A continuación se recomiendan algunos productos para el botiquín del viajero:

  • Antibiótico para diarrea, p. ej. norfloxacino o ciprofloxacino; azitromicina para diarrea bacteriana; y tinidazol para giardiasis o disentería amebiana
  • Antibiótico para infecciones de la piel, p. ej. amoxicilina/clavulanato o cefalexina
  • Anticonceptivos
  • Antiespasmódico para calambres estomacales, p. ej. buscopan
  • Antihistaminínicos para alergias, p. ej. cetrizina durante el día y prometazina durante la noche
  • Antiinflamatorios, p. ej. ibuprofeno
  • Antiséptico a base de yodo, p. ej. Betadine
  • Artículos de botiquín como tijeras, alfileres, tiritas, vendas, gasa, termómetro (electrónico, no de mercurio), pinzas, agujas estériles y jeringuillas
  • Crema antibacteriana, p. ej. mupirocin
  • Crema de esteroides para alergias y picores, p. ej. hidrocortisona 1-2%
  • Crema fungicida, p. ej. clotrimazol
  • Crema solar
  • Descongestionante, p. ej. seudoefedrina
  • Laxante, p. ej. Coloxyl
  • Medicación para la indigestión, p. ej. mylanta
  • Medicación para la migraña si el viajero es propenso (elegir marca habitual)
  • Paracetamol para el dolor
  • Pastillas de yodo para purificar el agua (excepto embarazadas o gente con problemas de tiroides)
  • Permetrina para repeler insectos (se impregna la ropa y las mosquiteras)
  • Repelente de insectos a partir de DEET
  • Tratamiento para candidiasis vaginal (infección vaginal de hongos), p. ej. pesarios de clotrimazole o pastillas de diflucan
  • Tratamiento para la diarrea, como por ejemplo una solución de rehidratación como Gastrolyte, un antidiarreico como Loperamide y un medicamento antináuseas como proclorperazina
  • Ural o equivalente si el viajero es propenso a infecciones de orina

Web

  • Organización Mundial de la Salud (WHO; www.who.int/ith) Publica un libro magnífico titulado Viajes internacionales y salud, que se revisa anualmente y se puede conseguir de manera gratuita a través de la red.
  • La salud también viaja (http://www.mspsi.gob.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/salud/home.htm) Web del Ministerio de Sanidad español con información muy completa sobre la salud en los viajes internacionales.
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC; www.cdc.gov) Buena información general y avisos específicos de varios países.

En Filipinas

Asistencia médica en Filipinas

En las principales ciudades filipinas se puede encontrar buena atención médica. En las zonas rurales es difícil encontrar asistencia fiable, aunque siempre habrá algún tipo de clínica no muy lejos. Es buena idea contactar con la embajada o la empresa aseguradora.

Si el viajero cree que ha contraído una enfermedad grave, especialmente la malaria, no puede perder tiempo. Debe viajar a las instalaciones de calidad más cercanas para recibir asistencia médica. Siempre es mejor recurrir a un médico que el autotratamiento.

Por lo general, en las farmacias venden jeringuillas esterilizadas desechables, vendas y antibióticos; sin embargo, no está de más llevar un botiquín de primeros auxilios, sobre todo si se viaja a los lugares más apartados. En las ciudades, se pueden encontrar lentillas y solución única.

Enfermedades contagiosas

Fiebre de chikunguña

Es una infección viral poco habitual. Solo supone un poco de riesgo para el viajero en Filipinas, especialmente en las Bisayas. Los síntomas principales son dolor repentino en una o más articulaciones, fiebre, dolor de cabeza, náusea y erupciones.

Larva migratoria cutánea

Infección causada por las larvas de los parásitos que viven en los intestinos de los perros; los síntomas comienzan por una erupción que se extiende poco a poco de forma lineal. Provoca prurito intenso, sobre todo por la noche. Se trata fácilmente con medicamentos; no se debe extirpar ni aplicar hielo.

Dengue

Esta enfermedad transmitida por un mosquito es, de lejos, la dolencia grave que se puede contraer en Filipinas. Es especialmente habitual en ciudades, sobre todo en el área metropolitana de Manila. Es la causa principal de hospitalización infantil en el país.

Aunque no suele ser fatal, puede causar la muerte. Según el Departamento de Sanidad (DOH), de las más de 213 000 personas diagnosticadas en el 2016, fallecieron 1019, mientras que en el 2015, se notificaron 647 muertes por dengue: por lo que el problema parece haber empeorado (aunque el total de casos disminuyó en el 2016 en comparación con el año anterior).

No hay una vacuna contra el dengue, solo se puede prevenir evitando las picaduras de mosquitos; los que portan el virus pican tanto de día como de noche. Los síntomas más comunes son: fiebre, dolor de cabeza intenso y dolor muscular. Algunas personas sufren de sarpullidos y diarrea. No existe un tratamiento específico, aparte de reposo y paracetamol. Tomar aspirina aumenta la probabilidad de que se produzca una hemorragia. Acúdase al médico para su detección y tratamiento.

Filariasis

Enfermedad transmitida por los mosquitos, muy habitual entre la población local (pero muy extraña entre los viajeros). La mejor forma de prevenirla es evitar los mosquitos.

Hepatitis A

Muy problemática en toda la región. Este virus transmitido por el agua y la comida infecta el hígado y causa ictericia, náuseas y apatía. No hay tratamiento específico, solo hay que darle tiempo al hígado para que se cure. Todos los viajeros que van al sureste asiático deberían estar vacunados contra la hepatitis A.

Hepatitis B

Es la única enfermedad de transmisión sexual que puede prevenirse mediante vacuna. Se contagia a través de los fluidos corporales. En algunas zonas del sureste asiático, hasta un 20% de la población es portadora y normalmente no lo sabe. Las consecuencias a largo plazo pueden incluir cáncer de hígado y cirrosis.

Hepatitis E

La Hepatitis E se transmite a través del agua y la comida contaminadas. Los síntomas son parecidos a los de la hepatitis A, pero es mucho menos habitual. Es un problema muy grave en embarazadas y puede causar la muerte de la madre y del hijo. Actualmente no hay vacuna; la prevención consiste en ir con cuidado al comer y beber.

Encefalitis japonesa B

Aunque no suele afectar a los viajeros, cada año se infectan unos 50 000 habitantes. Es una enfermedad vírica transmitida por los mosquitos. El contagio suele producirse en zonas rurales. Se recomienda vacuna si el viajero va a pasar más de un mes fuera de las ciudades. No hay tratamiento. Un tercio de la gente infectada muere; otro tercio sufre daños cerebrales permanentes.

Malaria

Para ser una enfermedad tan seria y potencialmente mortal, hay mucha desinformación sobre la malaria. La malaria la causa un parásito transmitido por la picada de un mosquito infectado. El síntoma más usual es la fiebre, pero también pueden producirse otros, como dolor de cabeza, diarrea, tos o frío. El diagnóstico solo se puede hacer extrayendo una muestra de sangre.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en Filipinas no hay riesgo de malaria en Bohol, Boracay, Catanduanes, Cebú, Manila y otros emplazamientos urbanos. El riesgo de sufrir efectos secundarios de la profilaxis probablemente sea más grave que contraer la enfermedad en estas zonas.

En general, la malaria solo es una preocupación si el viajero se mueve por zonas remotas a menos de 600 m sobre el nivel del mar, como por ejemplo el sur de Palawan. Antes del viaje hay que consultar en la unidad de medicina tropical para saber la medicación correcta y la dosis adecuada para cada viajero. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la cloroquina no es efectiva contra la malaria en Filipinas.

Sarampión

El sarampión sigue siendo un problema en buena parte del sureste asiático. Es una infección bacterial muy contagiosa que se transmite a través de la tos y los estornudos. Las personas nacidas antes de 1966 suelen ser inmunes, ya que pasaron la enfermedad de pequeños. El sarampión empieza con una fiebre muy alta y con irritaciones; puede derivar en neumonía y enfermedades cerebrales. No hay un tratamiento específico.

Rabia

Esta enfermedad terrible se transmite a través de una mordedura o un lametón de un animal infectado, habitualmente un perro o un mono. Hay que ir al médico inmediatamente después de cualquier mordedura y empezar el tratamiento, que resulta mucho más fácil si el viajero se ha vacunado antes de partir. Después de la mordedura, hay que lavar con cuidado la herida con agua y jabón, y aplicar un antiséptico a partir de yodo. Si el viajero no está vacunado, hay que aplicarle inmunoglobulina contra la rabia lo antes posible.

Esquistosomiasis

Se trata de un parásito diminuto que entra en la piel al nadar en aguas contaminadas. Los viajeros solo suelen recibir una infección leve, que por lo tanto no presenta síntomas. La esquistosomiasis existe en Filipinas pero no es habitual, y queda relegada a algunas áreas alejadas del circuito turístico. En ocasiones excepcionales, los viajeros pueden desarrollar la fiebre de Katayama, que se produce unas semanas después de la exposición; el parásito pasa por los pulmones y causa una reacción alérgica. Los síntomas son tos y fiebre. La esquistosomiasis se trata fácilmente con medicamentos.

Tuberculosis

La tasa de incidencia entre viajeros es muy baja en estancias cortas. El personal sanitario en contacto con la población local debe tomar precauciones. Por lo general, la vacuna solo se administra a niños menores de cinco años. En adultos en situación de riesgo, se recomienda hacerse las pruebas antes y después del viaje. Los principales síntomas son: fiebre, tos, pérdida de peso, sudoración nocturna y fatiga.

Tifoidea

Es una infección bacteriana grave que se transmite también a través del agua y la comida. Provoca dolor de cabeza y fiebre de forma intensa y progresiva, además de tos seca y dolor estomacal. Se diagnostica a través de análisis de sangre y se trata mediante antibiótico. Se recomienda vacuna para todos los viajeros que pasen más de una semana en el sureste asiático, que se alejen de las ciudades principales.

Tifus

El tifus murino se transmite por la picadura de una pulga; mientras que la fiebre de los matorrales, otro tipo de tifus, por la de un ácaro. Rara vez se da en viajeros. Algunos de sus síntomas son: erupción, fiebre y dolores musculares. Para prevenirla, hay que protegerse de los insectos. La doxiciclina evita que se propague.

Diarrea del viajero

La diarrea del viajero es uno de los problemas más habituales. En el 80% de los casos, la causa una bacteria (hay numerosos culpables potenciales), y por lo tanto responde rápidamente al tratamiento con antibióticos. Este dependerá de la situación del paciente: la gravedad de su estado, lo rápido que necesite curarse, dónde esté, etc.

La diarrea del viajero se caracteriza por más de tres deposiciones acuosas en 24 h, acompañadas de uno de estos síntomas: fiebre, calambres, náuseas, vómitos o malestar general.

Para el tratamiento es importante estar bien hidratado. Las soluciones de rehidratación como el suero oral son ideales. Antibióticos como la norfloxacina, la ciprofloxacina o la azitromicina destruyen la bacteria rápidamente.

La loperamida solo detiene el problema, pero no cura la causa. Puede ser muy útil cuando hay que hacer un largo recorrido en autobús. No hay que tomar loperamida si se tiene fiebre o hay presencia de sangre en los excrementos. Si el antibiótico pertinente no funciona, hay que ir al médico inmediatamente.

Disentería amebiana

La disentería amebiana es muy infrecuente entre los viajeros, pero a menudo la diagnostican los laboratorios de poca calidad del sureste asiático. Los síntomas son parecidos a los de la diarrea bacteriana (fiebre, diarrea con sangre y malestar general). Siempre hay que pedir asistencia médica fiable. El tratamiento se realiza con tinidazole o metronidazole para matar el parásito que está en el cuerpo, y luego con otro medicamento para destruir los quistes. Si no se trata, pueden producirse complicaciones (como abscesos de hígado o intestinos).

Giardiasis

El giardia lamblia es un parásito que afecta a los viajeros con cierta frecuencia. Los síntomas incluyen náuseas, hinchazón, gases excesivos, fatiga y diarrea intermitente. El parásito acaba desapareciendo incluso sin tratamiento, aunque se pueden tardar meses. El tratamiento más habitual es tinidazole; una segunda opción es el metronidazole.

Peligros medioambientales

Submarinismo

Los submarinistas y surfistas deben consultar a un especialista antes del viaje para asegurarse de llevar en el botiquín todo lo necesario para tratar cortes causados por el coral e infecciones de oído tropicales. Los submarinistas deben asegurarse de que su seguro cubra descompresión; se pueden obtener un seguro específico a través de organizaciones como Divers Alert Network (DAN; www.diversalertnetwork.org). Hay que hacerse un reconocimiento médico antes de viajar; hay ciertos cuadros médicos incompatibles con el submarinismo. Para algunos operadores de submarinismo, la economía puede pesar más que las consideraciones de salud.

Calor

La mayoría de la gente de climas más fríos tarda al menos dos semanas en adaptarse al clima cálido. Es habitual sufrir hinchazón de pies y tobillos, al igual que calambres musculares provocados por un sudor excesivo. Esto se puede prevenir evitando la deshidratación o la actividad excesiva. Hay que tomárselo con calma al llegar. No hay que tomar pastillas de sal (que perjudican al intestino), aunque sí que va bien beber una solución de rehidratación o comer comida salada. Los calambres se tratan deteniendo la actividad, descansando, rehidratándose con una solución de rehidratación reforzada y haciendo pequeños estiramientos.

La insolación supone una emergencia médica muy grave. Los síntomas se presentan de repente e incluyen debilidad, náusea, cuerpo caliente y seco con una temperatura por encima de los 41°C, mareo, confusión, pérdida de coordinación, ataques y posible pérdida de la consciencia. Hay que pedir asistencia médica y empezar a eliminar el calor enfriando el cuerpo: quitar la ropa, abanicar y aplicar hielo o paños húmedos y fríos en el cuerpo (especialmente en las ingles y las axilas).

La miliaria es una irritación de la piel habitual en los trópicos, causada por el sudor que queda atrapado debajo de la piel. El resultado es un sarpullido con la aparición de pequeños bultos. Se trata resguardando a la persona del calor (posiblemente en un espacio con aire acondicionado) durante unas horas, y aplicando duchas frías. Puede ser de utilidad aplicar polvo antimiliaria, comprado en alguna tienda local.

Picaduras de insectos

Las chinches no transmiten enfermedades, pero sus picaduras son muy molestas. Viven en las grietas de los muebles y de las paredes, y se desplazan a las camas por la noche para alimentarse. El picor se combate con antihistamínicos. En cambio, los piojos pueden habitar en varias partes del cuerpo, pero se dan con mayor frecuencia en la cabeza y la zona púbica. Se transmiten a través del contacto cercano con una persona infectada. Son difíciles de tratar y requieren la abundante aplicación de un champú para piojos, como la permetrina. Los piojos púbicos generalmente se contraen por contacto sexual.

Las garrapatas suelen picar en zonas rurales. En caso de una picadura, si se experimentan síntomas tales como fiebre o dolores musculares y/o sarpullido en la zona o en otro lugar, se debe buscar atención médica. La doxiciclina previene las enfermedades transmitidas por las garrapatas.

Las sanguijuelas se encuentran en zonas tropicales húmedas y son muy comunes en Filipinas. No transmiten enfermedades, pero su picadura provoca comezón intensa durante semanas y es necesario aplicar un antiséptico a base de yodo para prevenir la infección.

Los alérgicos a las picaduras de abejas y avispas deben llevar una inyección de adrenalina (p. ej. EpiPen) para casos de emergencia. El resto de las personas pueden aplicar hielo y tomar analgésicos para aliviar el dolor.

La mayoría de las medusas del sureste asiático no son peligrosas, salvo las avispas de mar, cuyo potente veneno puede resultar letal. Aunque no son muy comunes en aguas filipinas, se aconseja preguntar para asegurarse de que no haya habido avistamientos recientes en las zonas de baño. En caso de sufrir una picadura, hay que aplicar vinagre en el área afectada para neutralizar el veneno, no frotar con arena o agua y tomar analgésicos para el dolor. Si los síntomas empeoran o se dan otros diferentes, acúdase a un centro sanitario.

Heridas cutáneas

Los cortes y arañazos se infectan con facilidad en climas húmedos; hay que tener especial cuidado para evitar complicaciones tales como abscesos. Lo primero que hay que hacer es lavar inmediatamente la herida con agua limpia y aplicar un antiséptico. Si se dieran signos de infección (enrojecimiento y dolor más intenso), consúltese a un médico. Los cortes de coral son propensos a infectarse.

Serpientes

El sureste asiático alberga muchas especies de serpientes tanto inofensivas como venenosas. Lo mejor es suponer que todas son venenosas y no intentar atraparlas. En las zonas donde abunden, hay que llevar botas y pantalones largos. En el caso de una mordedura, hay que vendar la extremidad afectada, comenzando por el sitio de la mordedura y continuando hacia el pecho. El vendaje no debe cortar la circulación, y los dedos de las manos y los pies han de quedar libres para que esta se pueda controlar. Seguidamente, habrá que inmovilizar la extremidad con una férula y llevar a la víctima a un centro de salud. No se deben hacer torniquetes ni succionar el veneno: es contraproducente. Existen antídotos para casi todas las especies.

Informarse es importante

Antes y durante el viaje recomendamos que cualquier información relacionada con seguridad, salud, trámites administrativos como la expedición de visados, etc. sea verificada con el Ministerio de Asuntos Exteriores del país del viajero.

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