Historia de Ecuador y las islas Galápagos

Esta tierra de fuego y hielo sin duda ha vivido una historia tumultuosa. Desde que se convirtió en una nación independiente en 1830, Ecuador ha sufrido más de 80 cambios bruscos de Gobierno y ha visto sucederse 20 constituciones, la más reciente del 2008. Las rivalidades internas (Quito, conservadora, agraria y algo mojigata, quintaesencia de la sierra contra Guayaquil, liberal, extrovertida, comercial, capital de la costa) y externas (disputas fronterizas con Perú) han alimentado la inestabilidad de la nación andina. Para muchos, los héroes olvidados de la historia ecuatoriana son sus numerosos grupos indígenas, descendientes de algunas de las grandes culturas que florecieron antaño en América.

Primeras culturas

Aunque la mayoría de los pueblos indígenas viven actualmente en la sierra y el Oriente, en los albores de la historia de lo que hoy es Ecuador la costa albergaba la mayor concentración de población. Las culturas tolita, bahía, manta, valdivia y machalilla fueron fundamentales en aquellos lejanos tiempos. Su importancia supera con creces a la de los incas, belicosos conquistadores que únicamente llegaron a estas tierras medio siglo antes que los españoles.

Hoy en día, en general, se coincide en que Ecuador fue poblado por pueblos que emigraron desde Brasil hacia las zonas habitables a lo largo de la costa, hacia el oeste. La primera cultura permanente y sedentaria de Ecuador fue la valdivia, que se desarrolló a lo largo de la península de Santa Elena hace más de 5500 años. La valdivia es una de las culturas sedentarias más antiguas de América, famosa por su cerámica, de una exquisita elaboración.

Mientras que la valdivia fue la primera cultura estable de Ecuador, el grupo de los chorrera fue el más extendido e influyente de los que aparecieron durante el llamado Período Formativo (4000 a.C.-300 a.C.). Tanto la cultura chorrera como la machalilla, que habitó en el sur de Manabí y en la península de Santa Elena del 1500 a.C. al 800 a.C., son conocidas por la práctica de la deformación del cráneo. Empleada como medio de indicar un alto estatus social, estas culturas utilizaban piedras para alargar y aplanar ligeramente los cráneos y, a menudo, también se extraían los incisivos como signo de distinción.

A partir de alrededor del año 600 a.C. las sociedades estaban dirigidas por una casta de reyes-sacerdotes y por mercaderes que practicaban el comercio a larga distancia. Entre estas estaban las culturas bahía, tolita, jama-coaque y guangala, en la costa, y la panzaleo en la sierra. Es probable que los panzaleo fueran los primeros en usar la técnica de la reducción de cabezas o tzantza, una práctica por la que son mucho más famosos los shuar (tradicionalmente conocidos como jíbaros), que aún habitan al sur del Oriente, aunque hace bastante que dejaron de hacer uso de ella.

Aproximadamente a partir del año 800 estos grupos empezaron a integrarse poco a poco en sociedades más grandes y jerarquizadas. Entre estas estaban los manteños, huancavilcas y caras, en la costa; los quitus (de los que toma el nombre la ciudad de Quito) en la sierra norte; los puruhaes de la sierra central, y los cañaris de la zona en torno a la actual Cuenca. Hacia finales del s. i el expansionista pueblo cara conquistó a los pacíficos quitus y su combinación pasó a conocerse colectivamente con el nombre de quitu-cara o shyris. Esta cultura se convirtió en la fuerza dominante en la sierra ecuatoriana hasta alrededor de la década de 1300, cuando los puruhaes de la zona central andina empezaron a ser cada vez más poderosos. La tercera cultura predominante era la cañari, situada más al sur. Estos fueron los pueblos que se encontró el Imperio inca cuando inició su conquista del actual territorio ecuatoriano.

Imperio inca

Hasta principios del s. XV los incas se concentraban alrededor del valle de Cuzco, en Perú. Esto cambió durante el reinado de Pachacuti Inca Yupanqui, quien inició la expansión militarista que dio origen al vasto Imperio del Tahuantinsuyo, la “tierra de las cuatro regiones”. Cuando los incas llegaron a Ecuador gobernados por Tupac Yupanqui, el sucesor de Pachacuti, se encontraron con una feroz resistencia.

Los cañaris demostraron una recalcitrante aversión a los incas; Tupac Yupanqui tardó varios años en someterles y centrar su atención en el norte, donde se encontró con una oposición aún más fuerte. Y subyugar el norte llevó muchos años, durante los cuales Tupac Inca Yupanqui tuvo un hijo con una princesa cañari. El niño, Huayna Cápac, creció en Quito, y sucedió a su padre. Pasó varios años viajando por todo el imperio, desde lo que hoy es Bolivia hasta su patria de nacimiento y sofocando levantamientos. En el norte, los incas masacraron a miles de cañaris para después arrojar sus cuerpos a un lago próximo a Otavalo, al parecer, tiñendo de rojo las aguas, por lo que pasó a llamarse Yahuarcocha, “laguna de sangre”.

Cuando le era posible reforzaba su posición mediante alianzas matrimoniales, y de esta forma tuvo dos hijos, Atahualpa, nacido y criado en Quito, y Huáscar, que creció en Cuzco. Cuando Huayna Cápac murió en 1526 tomó una desafortunada decisión: partió su imperio entre sus dos hijos. Este acontecimiento coincidió con la desconcertante aparición en la costa norte de un grupo de extraños hombres barbudos. Se trataba de los primeros españoles, una avanzadilla en misión de exploración para la posterior expedición de Francisco Pizarro.

Mientras tanto, la rivalidad entre los dos hijos de Huayna Cápac empeoraba, hasta llegar a una guerra civil. Tras varios años de lucha, Atahualpa acabó derrotando a Huáscar cerca de Ambato y se convirtió en el único gobernante del debilitado y aún dividido Imperio inca. Tales sucesos eran aún muy recientes cuando Pizarro llegó en 1532.

Conquista española

El avance de Francisco Pizarro fue rápido y espectacular. Sus soldados, montados a caballo, con armaduras y armas de fuego, eran tomados por dioses, y provocaron un impacto tremendo entre los indígenas. A finales de 1532 se organizó una reunión entre Pizarro y Atahualpa en Cajamarca (actual Perú). No están claras las intenciones de Atahualpa, pero cuando el 16 de noviembre se produjo el encuentro, el enfrentamiento se precipitó, y los conquistadores capturaron al inca y masacraron a su ejército. Se pidió un rescate por Atahualpa y los incas llevaron incalculables cantidades de oro, y otros objetos de valor hasta Cajamarca. Sin embargo, tras el pago, Atahualpa en lugar de ser liberado fue sometido a juicio y condenado a muerte. Fue culpado de incesto (casarse con una hermana era tradicional en la monarquía inca), poligamia, adoración de falsos dioses y crímenes contra el rey, y ejecutado el 29 de agosto de 1533. Su muerte prácticamente provocó el final del Imperio inca.

Cuando Atahualpa fue ejecutado, su general Rumiñahui estaba supuestamente de camino a Cajamarca con una parte del pago del rescate. Cuenta la leyenda que, al enterarse de la muerte de Atahualpa, Rumiñahui escondió el tesoro en las impenetrables montañas del actual Parque Nacional Llanganates y que nunca ha sido encontrado.

Luego, el general volvió al norte, a lo que hoy es Ecuador y organizó la resistencia contra los españoles. Pero no hubo de pelear solo contra los europeos. Los cañaris, entre otros pueblos indios, se sumaron a las huestes españolas deseosos de liberarse del yugo de los incas, a quienes odiaban profundamente. Cuando a finales de 1534 Sebastián de Benalcázar, teniente de Pizarro, consiguió llegar a Quito, se encontró con que la ciudad había sido arrasada por Rumiñahui, que prefirió destruirla a que cayera en manos de sus nuevos conquistadores. Quito fue refundada el 6 de diciembre de 1534, y Rumiñahui fue finalmente ejecutado en 1535.

Pese a la efímera presencia de los incas en lo que hoy es Ecuador, estos dejaron una marca indeleble. Un ejemplo es el quechua (quichua en Ecuador), aún hablado por la cuarta parte de la población del país. No obstante, fueron los españoles los que más empeño pusieron en su expansión tras decidir su uso como lengua franca. Los incas construyeron una extensa red de caminos que conectaba Cuzco, al sur, con Quito, al norte, y parte del Camino Real, el Camino del Inca hasta Ingapirca, todavía puede recorrerse hoy día. Ingapirca es el más importante, y casi único yacimiento arqueológico inca de Ecuador.

Época colonial

A partir de 1535 comenzó la época colonial, sin destacables sobresaltos en lo que posteriormente se convertiría en Ecuador. En 1540 Francisco Pizarro nombró a su hermano Gonzalo gobernador de Quito.

Durante los primeros años de vida colonial, Lima (hoy Perú) fue la sede de la administración política. Aunque en su origen fue una gobernación, más o menos el actual territorio de Ecuador, se convirtió en 1563 en una división administrativa de mayor rango, la Real Audiencia de Quito. En 1739 se transfirió del Virreinato de Perú al de Nueva Granada, formado por las posteriores repúblicas independientes de Colombia y Venezuela.

Lo que hoy se conoce como Ecuador fue una zona periférica y tranquila durante todo este período. La agricultura y el arte florecieron. Desde Europa se introdujeron nuevos productos, como el ganado y los plátanos, y se construyeron iglesias y monasterios decorados con excepcionales tallas y pinturas resultantes de una mezcla de influencias artísticas españolas e indígenas. Esta escuela, llamada Escuela Quiteña, ha dejado una huella imborrable en la historia artística de Ecuador.

La vida resultaba tranquila para las clases dominantes, pero obviamente no para la población indígena y mestiza, sujeta a una sociedad estamental rígidamente estructurada; no resulta sorprendente que en el s. XVIII se produjeran varios levantamientos indígenas contra las clases gobernantes. El malestar social y la introducción de las plantaciones de cacao y azúcar impulsaron a importar mano de obra esclava de África. Gran parte de la rica cultura afroecuatoriana que puede encontrarse hoy en día en la provincia de Esmeraldas es el legado de este período.

Independencia

El primer intento serio por parte de los criollos quiteños por liberarse del dominio español tuvo lugar el 10 de agosto de 1809, y fue protagonizado por un grupo liderado por Juan Pío Montúfar. Aprovechando el vacío de poder creado por la invasión francesa de la península Ibérica, la algarada acabó con la toma de Quito y la instauración de un Gobierno, aunque las tropas realistas, leales a España, solo tardaron 24 días en recuperar el control.

La independencia finalmente se logró gracias a Simón Bolívar. El venezolano se dirigió hacia el sur de Caracas, liberó lo que hoy es Colombia en 1819 y apoyó a los criollos de Guayaquil cuando estos reclamaron su independencia el 9 de octubre de 1820. Se tardó casi dos años en liberar completamente lo que hoy es Ecuador del dominio español, cuando uno de los mejores oficiales de Bolívar, el mariscal Antonio José de Sucre, derrotó a las huestes realistas en la batalla de Pichincha y tomó Quito.

El sueño de Bolívar era crear unos Estados Unidos de Sudamérica, a imagen del vecino norteño, y empezó aglutinando a Venezuela, Colombia y Ecuador en una nación independiente llamada la Gran Colombia. Este experimento solo duró ocho años, ya que Ecuador se tornó totalmente independiente en 1830. Ese mismo año se firmó un acuerdo con Perú que establecía la frontera entre ambas naciones, una linde que fue motivo continuo de disputa, hasta el punto de causar dos conflictos bélicos, uno en 1942 y otro en 1998, tras el cual se firmó un tratado de paz aún vigente.

Desarrollo político

Tras independizarse de España, la historia ecuatoriana vivió desenfrenadas luchas políticas entre liberales y conservadores. La inestabilidad política con frecuencia terminaba en episodios de violencia. En 1875, el presidente conservador García Moreno, que contaba con el respaldo de la Iglesia, fue asesinado en el exterior del Palacio de Gobierno de Quito. En 1912, el presidente liberal Eloy Alfaro, que intentó deshacer el legado de García Moreno, fue a su vez asesinado por una exaltada multitud. Las rivalidades entre estas facciones continuaron durante todo el s. XX, aunque de una manera menos violenta. Quito siguió siendo el centro principal de los conservadores, respaldados por la Iglesia y Guayaquil de las ideales más liberales e incluso socialistas.

Durante gran parte del s. XX, el ámbito político ecuatoriano fue inestable, aunque el país nunca sufrió las brutales dictaduras militares de otras naciones latinoamericanas. Eso no quiere decir que los militares no tomaran nunca las riendas del poder; en el s. XX se dieron casi los mismos períodos de gobierno militar que de mandato civil. Uno de los presidentes de Ecuador, José María Velasco Ibarra, fue elegido cinco veces entre 1934 y 1972, y fue desbancado por los militares antes de que pudiera completar cualquiera de sus mandatos. Y desde 1930 a 1940 hubo 17 presidentes diferentes que intentaron gobernar Ecuador, pero ninguno consiguió completar su legislatura.

Del oro amarillo al oro negro

Hasta la década de 1970, Ecuador era una república inestable, con la fruta (principalmente el banano) como única exportación importante. Hasta que se dio el hallazgo de petróleo en la zona del Oriente en 1967. En 1973 las exportaciones de crudo habían crecido hasta situarse en el primer lugar y, al despuntar la década de 1980, constituían más de la mitad de los beneficios procedentes de las exportaciones. Sin duda, el petróleo dio un impulso a la economía, aunque los políticos de izquierdas, aliados con los indígenas, afirman que gran parte de los beneficios se quedaron en manos de unas pocas personas que aportaron muy poco al bien común. De hecho, la mayoría de la población rural posee un nivel de vida igual o inferior al que tenía en la década de 1970.

Tras el descubrimiento de petróleo, Ecuador empezó a pedir préstamos creyendo que los beneficios de las exportaciones de crudo permitirían pagar su deuda externa. Pero, a mediados de la década de 1980, se comprobó que esto era imposible debido al fuerte descenso en las exportaciones de petróleo ecuatoriano, a la bajada de precios de 1986 y al desastroso terremoto de 1987, que provocó graves daños en el medio ambiente y en la economía. El hallazgo del oro negro también abrió amplias zonas de la cuenca amazónica ecuatoriana a la explotación económica, lo que afectó a la selva y a las etnias indígenas locales.

En la actualidad, Ecuador sigue dependiendo del petróleo como pilar fundamental de su economía, pero sus reservas no son tan grandes como se preveía. La dependencia extrema de los ingresos petrolíferos también ha causado estragos en las finanzas nacionales siempre que el precio mundial del crudo ha caído.

Historia reciente

La década de 1980 y principios de la de 1990 se caracterizaron por una lucha continua entre conservadores y liberales, con varios escándalos de corrupción que debilitaron la confianza del pueblo. Los candidatos a las elecciones de 1996 eran dos populistas políticos de Guayaquil. El finalmente vencedor, Abdalá Bucaram, era apodado “el Loco” por su propensión a la diatriba desaforada, su discurso soez y su afición a actuar en conciertos de rock como parte de su campaña. Bucaram prometió viviendas de protección oficial, la bajada del precio de los alimentos básicos y asistencia sanitaria gratuita; sin embargo, tan pronto como llegó al poder, se apresuró en devaluar el sucre, lo que supuso el aumento de la inflación. Para colmo, Bucaram era conocido en Quito por ser un crápula nocturno.

Al cabo de pocos meses se produjeron huelgas masivas encabezadas por los sindicatos y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) que paralizaron el país. El Congreso destituyó a Bucaram por “incapacidad mental” y este huyó a Panamá. Tras su destitución, la vicepresidenta, Rosalía Arteaga, se convirtió en la primera mujer en presidir la República, aunque fuera apenas durante un par de días, ya que el Congreso decidió, por mayoría aplastante, que fuera sustituida por Fabián Alarcón. Alarcón presidió el Gobierno hasta 1998, cuando Jamil Mahuad, del Partido Democracia Popular, fue elegido presidente.

La capacidad política de Mahuad se puso a prueba rápidamente. Las consecuencias del fenómeno climático de El Niño y el mercado petrolífero a la baja hicieron que la economía cayera en picado en 1999, el mismo año en que las exportaciones de gambas bajaron en un 80% tras plagas devastadoras en las piscifactorías. Cuando la inflación llegó al 60%, la peor de toda América Latina, Mahuad tomó una drástica medida: ligó las esperanzas de supervivencia económica de Ecuador a la llamada dolarización y la inestable moneda nacional ecuatoriana fue sustituida por el dólar estadounidense.

Dolarización

La dolarización ha sido utilizada con éxito en otros países en conflicto, como Panamá (donde el dólar sustituyó al balboa), pero cuando el presidente Mahuad informó de su plan, el país estalló en huelgas, protestas y cortes de carreteras. El 21 de enero del 2000, los manifestantes bloquearon la capital y tomaron el Palacio de Gobierno, obligando a Mahuad a dimitir.

Las protestas estaban encabezadas por Antonio Vargas, presidente de la CONAIE; el coronel Lucio Gutiérrez y el expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Solórzano, que tras el derrocamiento de Mahuad formaron un brevísimo triunvirato gobernante. Tan solo dos días después, el triunvirato dejó la presidencia en manos del vicepresidente de Mahuad, Gustavo Noboa. Noboa siguió adelante con la dolarización y, en septiembre del 2000, el dólar estadounidense se convirtió en la moneda oficial. Aunque hacía tan solo un par de años un dólar se cotizaba a unos 6000 sucres, la debilitada moneda ecuatoriana se canjeaba a un tipo de 25 000 sucres por dólar cuando entró en vigor el cambio de divisa.

El siglo XXI

Además de dolarizar la economía, Noboa implantó medidas de austeridad para obtener una ayuda de 2000 millones de US$ del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de otras entidades de crédito internacionales. A finales del 2000 el precio del gas se disparó, en gran parte debido a la dolarización, y durante el año siguiente se produjeron frecuentes huelgas y protestas. Pese a todo, la economía finalmente se estabilizó y cuando Noboa dejó el cargo, las condiciones del país eran favorables.

Después de Noboa, el antiguo líder del golpe, Lucio Gutiérrez, fue elegido presidente en el 2002. En lugar de la agenda populista prometida, acabó aplicando las medidas de austeridad dictadas por el FMI para financiar la deuda nacional. En la capital estallaron las protestas y en el 2005 el Congreso aprobó la destitución de Gutiérrez y su sustitución por el vicepresidente Alfredo Palacio.

Este recién llegado al mundo de la política, que se describía como “un simple doctor”, pronto centró su atención en los problemas sociales. Para financiar programas de salud y educación y dar un impulso a la economía, Palacio anunció que usaría de otro modo los beneficios procedentes del petróleo, que hasta entonces se habían destinado a pagar la deuda externa. Uno de los socios clave en esta empresa fue Rafael Correa, un economista formado en EE UU, a quien Palacio nombró ministro de Economía. Correa acabó aplicando unas reformas sociales aún más agresivas, al tiempo que se consolidaba en el poder, tras ser elegido presidente en el 2006.

Correa, quien se define a sí mismo como humanista, ferviente católico de izquierdas y defensor del socialismo del s. XXI, ha introducido una serie de cambios desde que tomó las riendas del país. La nueva constitución, aprobada en 2008, sentó las bases para un nuevo modelo social que diera prioridad a la sanidad y otorgara más derechos a los grupos indígenas, estableciera una mayor protección del medio ambiente e incluso permitiera el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Desde el 2006 Ecuador ha duplicado el gasto social con una inversión de 8500 millones de US$ en educación y 5000 US$ en asistencia médica. Además, se han construido o reparado más de 5500 km de carreteras y autopistas, se ha puesto en marcha un programa de ayuda a discapacitados, y las clases con menos ingresos ahora reciben un subsidio mensual. Entre el 2006 y el 2011 el índice de pobreza ha bajado un 9%, y quienes compren su primera vivienda pueden solicitar una ayuda de 5000 US$.

Uno de los principales objetivos de Correa ha sido la industria petrolera, a la que impuso un mayor gravamen destinado a mejorar la situación de los ecuatorianos más pobres; y no ha dudado en criticar a aquellas petroleras extranjeras que incumplen la normativa en materia medioambiental. También ha dejado entrever que Ecuador regresará al sucre cuando la situación económica lo permita; de hecho se está barajando la posibilidad de crear una moneda digital. Así, los partidarios del presidente alaban por encima de todo su atención a los que menos tienen y su enfoque en las reformas económicas.

Entre tanto, sus detractores le tachan de aspirar a seguir los pasos del difunto Hugo Chávez, el controvertido presidente de Venezuela. Otros sostienen que está incumpliendo sus promesas de proteger el medio ambiente, especialmente con el anuncio del inicio de las perforaciones petroleras en el Parque Nacional Yasuní, una región amazónica de enorme biodiversidad.

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