Información y Consejos de Salud para ir a Namibia

Si se tienen las vacunas al día y se toman medidas de prevención básicas, es poco probable sucumbir a peligros serios. Aunque en Namibia hay un impresionante abanico de enfermedades tropicales, existen más probabilidades de padecer episodios de diarrea o de resfriarse que de contraer una enfermedad exótica. La principal excepción es la malaria, que sí es una amenaza real a tener en cuenta en las zonas costeras del país.

Antes de partir

Prepararse bien antes de partir ahorrará problemas. Es buena idea hacerse una revisión dental y médica; si se toma alguna medicación de forma regular o si se padece alguna enfermedad crónica, p. ej. hipertensión o asma, hay que llevar la cantidad de fármacos necesaria para todo el viaje. Se debe llevar también un botiquín de primeros auxilios y ponerse las vacunas necesarias.

Los viajeros pueden inscribirse en el registro de la International Association for Medical Advice to Travellers (IAMAT, Asociación Internacional de Orientación Médica a Viajeros, www.iamat.org), que ofrece directorios de doctores acreditados en cada país. Si se va a pasar mucho tiempo en zonas remotas, hay que considerar la conveniencia de hacer un curso de primeros auxilios.

Si se llevan medicamentos, se deben transportar en sus embalajes originales claramente etiquetados. Es recomendable llevar también una carta firmada por el médico que describa la enfermedad y la medicación necesaria, incluyendo nombres genéricos. Si se van a llevar jeringuillas o agujas, hay que asegurarse de conseguir una carta del médico que acredite que son necesarias.

Seguros

En Namibia muchos médicos esperarán que se les pague en efectivo. Hay que averiguar si la póliza de seguros abonará directamente los honorarios a los médicos o si la cantidad se reembolsará más tarde, una vez se retorne al país de origen. También es vital asegurarse de que el seguro de viaje cubre el desplazamiento de emergencia a un hospital; no todas lo hacen, así que mejor revisar el contrato con atención. Si se precisa asistencia médica, la aseguradora quizá pueda ayudar a encontrar el hospital o clínica más cercanos; también se puede preguntar en el hotel. En caso de emergencia, se debe contactar con la embajada o consulado.

Botiquín

Conviene llevar un botiquín para trastornos o lesiones leves, que debería contener lo siguiente:

  • Acetaminofén (paracetamol) o aspirinas
  • Acetazolamide (Diamox) para el mal de altura (con receta)
  • Agujas estériles, jeringas y fluidos si se viaja a zonas remotas
  • Antibióticos (consúltese cuáles con el médico)
  • Antidiarreicos (p. ej.: loperamida)
  • Antihistamínicos (para la fiebre del heno y reacciones alérgicas)
  • Antiinflamatorios (p. ej., ibuprofeno)
  • Crema con esteroides o hidrocortisona (para erupciones alérgicas)
  • Esparadrapo (tela o papel)
  • Fármacos antipalúdicos
  • Navaja
  • Pastillas de yodo para purificar el agua
  • Pomada antibacteriana (p. ej., Bactroban) para cortes y abrasiones (con receta)
  • Protector solar
  • Repelente contra insectos con dietiltoluamida (DEET)
  • Repelente para insectos con permetrina (para rociar sobre la ropa, tiendas y mosquiteras)
  • Sales de rehidratación oral
  • Termómetro
  • Tijeras, imperdibles, pinzas
  • Vendas

Webs

En internet hay abundante información sobre la salud en los viajes. Un buen punto de partida es la web de Lonely Planet, www.lonelyplanet.es. La Organización Mundial de la Salud publica el útil informe Viajes internacionales y salud, disponible gratis en www.who.int/ith/. Páginas web gubernamentales de carácter oficial:

España: https://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/salud/consejosViajero.htm

Para saber más

  • A Comprehensive Guide to Wilderness and Travel Medicine (1998) Eric A. Weiss
  • The Essential Guide to Travel Health (2009) Jane Wilson-Howarth
  • Healthy Travel Africa (2000) Isabelle Young
  • How to Stay Healthy Abroad (2002) Richard Dawood
  • Travel in Health (1994) Graham Fry
  • Viajar con niños (2015) varios autores

En Namibia

Asistencia médica y costes

En las principales áreas urbanas de Namibia hay buena asistencia médica y los hospitales privados por lo general ofrecen un excelente servicio. En contraste, los hospitales públicos están mal financiados y saturados. En las zonas más remotas es difícil encontrar instalaciones médicas de confianza.

En Namibia, por lo general, se exigen recetas médicas. Los medicamentos para enfermedades crónicas es mejor llevarlos de casa. Existe un gran riesgo de contraer el virus del VIH por transfusiones de sangre infectada. A este efecto, la Fundación BloodCare (www.bloodcare.org.uk) es una fuente útil de sangre limpia y monitorizada que puede transportarse a cualquier parte del mundo en 24 h.

Enfermedades infecciosas

He aquí algunas de las enfermedades infecciosas más comunes en Namibia. Si se toman unas pocas medidas preventivas, se pueden evitar.

Cólera

El cólera lo causa una bacteria que se transmite al beber agua infectada. Aunque especialmente en Namibia el agua del grifo es a veces segura, es preferible evitarla, lo mismo que las frutas o verduras sin pelar o crudas. El principal síntoma es una diarrea profusa y líquida que causa debilitación si no se reponen líquidos rápidamente. En EE UU existe una vacuna oral, aunque no es muy efectiva. Por lo general el cólera puede evitarse teniendo cuidado con el agua que se bebe y evitando comida susceptible de estar infectada. El tratamiento consiste en reponer los líquidos, vía oral o por goteo, aunque a veces son necesarios también antibióticos. No hay que automedicarse.

Dengue

Causado por la picadura de un mosquito, el dengue provoca fiebre con cefaleas y dolores musculares parecidos a los de una gripe severa y prolongada. Puede haber también sarpullidos. Deben evitarse las picaduras de mosquito a toda costa. Automedicación: paracetamol y reposo.

Filariasis

La filariasis la causan unos pequeños gusanos que migran por el sistema linfático y se contrae por la picadura de mosquitos infectados. Los síntomas incluyen picores localizados e inflamación de piernas y/o genitales. Hay tratamiento. No hay que automedicarse.

Hepatitis A

La hepatitis A está presente y se transmite por la comida contaminada (en especial marisco) y el agua. Provoca ictericia, y aunque raramente resulta letal, puede causar letargia prolongada y una recuperación lenta. Si se ha padecido hepatitis A hay que abstenerse de consumir alcohol hasta seis meses, pero tras la recuperación no se sufrirán problemas a largo plazo. Los primeros síntomas en manifestarse son orina oscura y un tono amarillento en el blanco de los ojos, acompañados a veces de fiebre y dolor abdominal. La vacuna de la hepatitis A (Avaxim, Vaqta, Havrix) se administra con una inyección. Una sola dosis protege durante un año y un refuerzo administrado un año después protegerá durante diez más. Las vacunas contra la hepatitis A y el tifus se pueden administrar en una sola dosis (hepatyrix o viatim). No hay que automedicarse.

Hepatitis B

La hepatitis B está presente y se transmite por sangre y agujas infectadas y por vía sexual. También puede haber contagio de madre a hijo durante el parto. Afecta al hígado y causa ictericia y en ocasiones fallo hepático. La mayoría de los pacientes se recupera completamente, aunque algunos podrían llegar a ser portadores crónicos del virus, lo que podría causar cirrosis o cáncer de hígado. Aquellos que visiten zonas de alto riesgo por largos períodos de tiempo o estén en alto riesgo social u ocupacional deberían vacunarse. Muchos países incluyen ya la vacuna de la hepatitis B en su programa de vacunación infantil. Se puede administrar solo o conjunta con la de la hepatitis A (hepatyrix). Protege durante al menos cinco años. Se puede administrar en cuatro semanas o seis meses. No hay que automedicarse.

HIV y sida

El virus que causa el sida es un enorme problema en Namibia, con un impacto devastador en los sistemas sanitarios y las estructuras comunitarias. En el caso de Namibia, el índice de infección es del 15,97%. El virus se transmite a través de la sangre o productos derivados infectados, relaciones sexuales con personas infectadas y de madre infectada a hijo durante el parto y la lactancia. Puede contagiarse a través del contacto sanguíneo, como en el caso de instrumental quirúrgico o dental infectado, agujas de acupuntura, colocación de piercings o al compartir agujas intravenosas usadas.

Por el momento no existe ninguna cura, pero sí hay medicamentos que ayudan a tener la enfermedad controlada. En Namibia los medicamentos antirretrovirales son todavía muy escasos o muy caros para la mayoría de los afectados.

Si se cree que se puede estar infectado, es perentorio hacerse un análisis de sangre. Hay que dejar pasar tres meses tras la exposición para que los anticuerpos aparezcan en el mismo.

Malaria

Aparte de los accidentes de tráfico, la malaria es probablemente el mayor riesgo al viajar por esta zona, por lo que hay que tomar precauciones. En septiembre del 2017, la mitad norte de Namibia se consideraba área con un riesgo de medio a elevado de contraer malaria. La enfermedad la causa un parásito que llega al torrente sanguíneo por la picadura de la hembra del mosquito Anopheles. Hay diversos tipos de malaria; la del tipo falciparum es la más peligrosa y la predominante en Namibia. El índice de infecciones varía según la temporada y el clima, por lo que es mejor informarse antes de partir. Existen varios fármacos para prevenir la malaria y más en desarrollo. Es esencial recibir orientación médica actualizada en un centro de medicina tropical, ya que hay medicamentos más adecuados para algunos viajeros que para otros (p. ej. los epilépticos han de evitar la mefloquina y las mujeres embarazadas y los menores de 12 años, la doxiciclina).

Los primeros síntomas de la malaria se manifiestan en forma de cefaleas, fiebre, y dolores generalizados que pueden confundirse con gripe. También pueden aparecer dolor abdominal, diarrea y tos. Si el viajero padeciera fiebre estando en un área infectada, incluso si ha tomado medicamentos antipalúdicos, debe presuponer que está infectado hasta que un análisis de sangre pruebe lo contrario. Si no se trata, la siguiente etapa puede desarrollarse en 24 h, en especial si es malaria falciparum: ictericia, pérdida de consciencia (también llamada malaria cerebral), coma y por último, muerte. Es vital recibir tratamiento en un hospital, e incluso en las mejores unidades de cuidados intensivos el índice de mortalidad es del 10%. Muchos viajeros creen que la malaria es una enfermedad leve y que los efectos secundarios de los medicamentos antipalúdicos son peores que la propia enfermedad. Por desgracia esto no es cierto. Si se decide no tomar estos medicamentos, se debe entender cuáles son los riesgos y evitar a toda costa las picaduras de mosquito. Se pueden utilizar mosquiteras y repelente de insectos y acudir al médico al menor signo de padecer síntomas parecidos a los de la gripe. Hay quienes abogan por el uso de medicamentos homeopáticos contra la malaria, como el Demal200, pero no está probado que funcionen e incluso muchos homeópatas no los recomiendan.

La malaria durante el embarazo deriva con frecuencia en abortos o nacimientos prematuros. Los riesgos para la madre y el feto durante la gestación son considerables, por lo que las mujeres embarazadas deberían considerar debidamente si viajar a la región. Los adultos que hayan sobrevivido a múltiples brotes de malaria en su infancia desarrollan inmunidad y por lo general solo tienen leves episodios palúdicos. La mayoría de los viajeros occidentales no son inmunes y por ello es necesario vacunarse. Incluso si se ha padecido malaria recientemente, todavía se podría desarrollar la infección, por lo que no hay que considerarse inmune.

En caso de malaria

Concienciarse del riesgo. No hay una medicación que sea totalmente efectiva, pero la mayoría de los medicamentos brinda una protección de hasta el 95%, siempre que se combinen con otras medidas.

Picaduras. Hay que evitarlas a toda costa. Se debe usar mosquitera para dormir, utilizar espray o espirales antimosquitos. De noche, vestir pantalones y manga larga, preferiblemente rociados con permetrina. Aplicar un repelente adecuado a las zonas de piel expuestas durante el atardecer.

Prevención con fármacos (medicamentos antipalúdicos). Son necesarios en áreas infectadas. Es vital obtener asesoramiento médico, ya que los patrones de resistencia pueden cambiar y hay medicamentos en desarrollo. No todos los medicamentos valen por igual para todos. Muchos fármacos antipalúdicos deben comenzar a suministrarse al menos una semana antes del viaje y deben seguir suministrándose cuatro semanas después de una posible exposición a la malaria.

Diagnóstico. Si durante un año después del viaje a una zona infectada se padeciera fiebre o síntomas parecidos a los de la gripe, es posible padecer la malaria; se debe buscar atención médica de inmediato.

Rabia

La rabia se contagia cuando un animal infectado muerde o lame una herida. Se han reportado pocos casos en Namibia, donde el riesgo más elevado se encuentra en las áreas rurales. El pronóstico es siempre fatal una vez aparecen los síntomas clínicos (que pueden aflorar varios meses después de la infección) por lo que tras la mordedura se debe administrar una vacuna lo antes posible, incluso aunque ya se estuviese vacunado antes, pues esto evita que el virus llegue al sistema nervioso central. Los viajeros que vayan a entrar en contacto con animales deben vacunarse, en especial si visitarán áreas remotas donde no haya un centro fiable donde conseguir la vacuna en 24 h. Son precisas tres inyecciones preventivas durante un mes. Si no se ha vacunado antes, se necesitará recibir cinco inyecciones empezando en las 24 h siguientes a la mordedura, o lo antes posible. Si ya se había vacunado, se necesitarán menos vacunas tras la mordedura y se dispondrá de más tiempo para encontrar asistencia médica. No hay que automedicarse.

Esquistosomiasis (bilharziasis)

Esta enfermedad constituye un riesgo en algunas zonas de Namibia. La causan unos gusanos diminutos (fasciolas) que son transportados por un caracol de agua dulce que los disemina por aguas lentas o estancadas. Los parásitos penetran en la piel y de ahí migran a la vejiga o los intestinos. Se excretan por las heces o la orina y pueden contaminar el agua, donde el ciclo comienza de nuevo. Hay que evitar nadar en lagos sospechosos o ríos lentos. Los síntomas pueden ser desde inexistentes a fiebre pasajera y sarpullidos, y en casos avanzados la presencia de sangre en heces y orina. Un análisis de sangre puede determinar la presencia de anticuerpos si se ha estado expuesto y el tratamiento es fácil de encontrar. Si no se trata puede causar fallo renal o lesión intestinal permanente. La enfermedad no se transmite entre humanos. No hay que automedicarse.

Tuberculosis

La tuberculosis se transmite a través del contacto respiratorio cercano y en ocasiones de la leche o productos lácteos que estén infectados. Si se va a estar en contacto cercano con la población local es recomendable la vacuna BCG. Los viajeros que vayan a quedarse por largos períodos deberían vacunarse, si bien la vacuna tiene una eficacia moderada. La tuberculosis puede ser asintomática, en cuyo caso solo podrá diagnosticarse con una radiografía rutinaria de pecho. Si hay síntomas, estos pueden abarcar tos, pérdida de peso o fiebre, y pueden presentarse a veces meses o incluso años después de la exposición. No hay que automedicarse.

Tifus

Se contagia a través de comida o agua infectada por heces humanas. Los primeros síntomas suelen ser fiebre y un sarpullido rosa en el abdomen. A veces puede haber septicemia (envenenamiento de la sangre). La vacuna del tifus (typhim Vi, typherix) protege durante tres años. En algunos países hay disponible una vacuna oral llamada Vivotif. Por lo general se trata con antibióticos y no es letal a menos que se desarrolle septicemia. No hay que automedicarse.

Fiebre amarilla

Aunque no suponía un problema en Namibia en septiembre del 2017, se deberá llevar un certificado de vacunación si se llega desde un país afectado. Para ver un listado de los países con un alto índice de infecciones, consulte la web de la Organización Mundial de la Salud (www.who.int/es/) o la del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (wwwnc.cdc.gov/travel).

Diarrea del viajero

Es una enfermedad muy común en los viajes. Es probable que se acabe padeciendo, en especial si se va a pasar mucho tiempo en áreas rurales o si come comida barata en puestos callejeros. A veces la causa está en los cambios de dieta, como el aumento de especias o aceites. Para prevenirla hay que evitar el agua del grifo; comer solo verduras y frutas que hayan sido peladas y cocinadas, respectivamente; y no tomar productos lácteos que puedan estar hechos con leche sin pasteurizar. Aunque la comida recién cocinada suele ser segura, los utensilios con que la preparan podrían estar sucios, así que hay que ser selectivo y asegurarse de que la comida está muy caliente desde el principio. Si aun así se sufre diarrea, se debe beber mucho líquido, preferentemente una solución oral rehidratante que contenga mucha agua, sales y azúcar. Unas pocas evacuaciones sueltas no requieren tratamiento, pero si se empieza a evacuar más de cuatro veces al día, se deberían empezar a tomar antibióticos (por lo general un medicamento con quinolina, como ciprofloxacina o norfloxacina) y un antidiarreico (como loperamida). Si la diarrea presenta sangre, persiste durante más de 72 h o la acompañan fiebre, escalofríos o fuertes dolores abdominales, hay que buscar atención médica.

Disentería amebiana

Se contrae al comer o beber productos infectados. La disentería amebiana causa la aparición de sangre o mucosidad en las heces. Normalmente no es agresiva y aparece gradualmente, pero si cree padecerla, hay que buscar asistencia médica, ya que solo se cura con un tratamiento de antibióticos específicos.

Giardiasis

Al igual que la anterior, se contrae por la ingesta de agua o comida infectadas. Por lo general la enfermedad se manifiesta una semana o más tras la exposición al parásito. La giardiasis puede causar un breve brote de diarrea, pero también puede derivar en diarrea persistente. Lo indicado sería buscar asistencia médica si se cree padecerla, pero si se está en una zona remota se puede empezar tomando antibióticos.

Riesgos medioambientales

Agotamiento por calor

Este cuadro se da cuando se ha sudado en abundancia y se han perdido líquidos en exceso y no se han reemplazado los fluidos y las sales. Suele ser un riesgo cuando al estar en climas cálidos se hace más ejercicio del habitual sin antes aclimatarse del todo. Los síntomas incluyen cefaleas, mareos y fatiga. El paciente tendrá deshidratación desde antes que sienta la necesidad de beber. Hay que procurar beber suficiente agua hasta que la orina sea pálida y diluida. Automedicación: rehidratarse con agua y zumos y refrescarse con agua fría y ventiladores. Para la pérdida de sales son buenas las sopas y añadir algo más de sal de lo acostumbrado a las comidas.

Insolación

De no tratarse, el agotamiento por calor puede derivar en una insolación, más grave. En este caso el que se colapsa es el sistema de regulación térmica del cuerpo. Se manifiesta con una subida excesiva de la temperatura corporal, que provoca un comportamiento irracional e hiperactivo y eventualmente la pérdida de consciencia y la muerte. El mejor tratamiento es enfriar el cuerpo rociándolo con agua y abanicando. Suele ser necesaria también una reposición inmediata de fluidos y electrolitos por goteo intravenoso.

Picaduras de insectos

Los mosquitos no siempre son portadores de la malaria o el dengue pero, al igual que otros insectos, pueden causar irritaciones o infecciones. Para evitarlo, se deben tomar las mismas precauciones que en el caso de la malaria. Usar repelente con una base de DEET. Existen también soluciones excelentes para la ropa que harán que los mosquitos que aterrizan sobre ella mueran.

Los aguijones de abejas y avispas solo representan un problema para quienes son alérgicos (anafilaxis). Si tal es el caso, hay que asegurarse de llevar una jeringuilla de EpiPen, una solución de epinefrina, en especial si va a viajar a zonas remotas. Podría salvar la vida.

Los escorpiones viven en zonas áridas. Su picadura es dolorosa y a veces letal, por lo que si pica uno, hay que buscar inmediatamente asistencia médica. Si se produce un colapso se necesitará seguir un tratamiento.

Las garrapatas siempre suponen un riesgo fuera de las zonas urbanas. En caso de picadura, se debe presionar hacia abajo en torno a la cabeza de la garrapata con unas pinzas, sujetar la cabeza y tirar con cuidado hacia arriba. Hay que evitar tirar de la parte posterior del cuerpo, ya que esto podría aplastar sus vísceras, que se introducirían en la piel a través de la boca de la garrapata, aumentando el riesgo de infección y enfermedad. Rociarlas con químicos no hará que se desprendan y no se recomienda.

Las chinches son comunes en hostales y hoteles baratos, y causan mordeduras que provocan picazón y forman bultos. Para deshacerse de ellos, se debe cambiar la ropa de cama y rociar el colchón con insecticida. La sarna es también común en los alojamientos baratos. Estos pequeños ácaros se alojan en la piel, a menudo entre los dedos y causan una erupción con picazón. La picazón se trata fácilmente con malatión y loción de permetrina, que se podrá adquirir en cualquier farmacia.

Mordedura de serpientes

No hay que caminar descalzo ni introducir la mano en agujeros o rendijas. Las boomslangs (serpientes de los árboles sudafricanas, venenosas) acostumbran a descolgarse de las ramas, sobre todo de las que cuelgan. No obstante, cerca de la mitad de las personas mordidas por serpientes venenosas no llegan a envenenarse. Si se sufre una mordedura, no hay que sucumbir al pánico. Se debe inmovilizar el miembro con una tablilla (p. ej. un palo) y aplicar un vendaje en la zona ejerciendo presión, como si se vendara un esguince. No hay que aplicar un torniquete ni tratar de cortar y succionar la herida. Hay que buscar asistencia médica lo antes posible. Identificar la especie de serpiente sería de gran ayuda para conseguir el antídoto (aunque los antídotos tienen potenciales efectos secundarios graves y no siempre se suministran). En cualquier caso, se puede tomar nota del aspecto de la serpiente.

Medicina tradicional

Según algunas estimaciones, casi el 85% de los habitantes de Namibia confía total o parcialmente en la medicina tradicional. Dados los elevados costes y el difícil acceso a la medicina occidental en muchas zonas rurales, los curanderos son el primer recurso de muchos cuando caen enfermos. Los sangoma (curanderos) y los inyanga (herboristas) son reverenciados en muchas comunidades y se pueden encontrar productos médicos en los mercados locales. Por desgracia, algunos medicamentos tradicionales se obtienen de animales amenazados o en peligro, como el cerdo hormiguero, los guepardos y los leopardos.

Informarse es importante

Antes y durante el viaje recomendamos que cualquier información relacionada con seguridad, salud, trámites administrativos como la expedición de visados, etc. sea verificada con el Ministerio de Asuntos Exteriores del país del viajero.

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